¿Por qué decidí vigilar el mundo?
Desde la primera IBM XT hasta la era de las IAs, la tecnología prometió libertad pero entregó vigilancia. Reflexiono sobre mi viaje desde los años 80 para explicar por qué, hoy, creo que la vigilancia nunca debe parar. ¿Estás listo para cruzar la puerta?
Mi viaje en la tecnología comenzó en 1987. Acababa de transferirme de una escuela pequeña a una de las más grandes de la región, y fue allí donde el destino me presentó mi primera computadora: la IBM XT (esa máquina clásica con la pantalla monocromática verde).
En aquel entonces, la "magia" era rudimentaria. Sin internet ni software complejo, nuestras clases de informática eran puramente lógicas: programábamos en DBasic y jugábamos con Beja Logo (uno de muchos lenguajes Logo que existían). Todavía recuerdo la sensación de controlar la "tortuga" en la pantalla. Escribía secuencias de pasos y ángulos, y como por magia, un cuadrado perfecto cobraba vida. Para un niño, era pura hechicería: la presión de una tecla transformándose instantáneamente en luz en el monitor.
A mediados de los años 90, todo cambió. Comenzamos a explorar animaciones en CorelMOVE y tuvimos nuestro primer encuentro con el legendario Prince of Persia. Aunque estábamos "atrasados" en comparación con los estrenos de la época, la fluidez del movimiento en ese juego era (y sigue siendo, en mi opinión) una obra maestra de la animación.
Fue durante este período que obtuve mi primera computadora: una IBM Aptiva 486 DX2/50, una máquina usada que mi padre compró de un amigo. Presumía de increíbles 4MB de RAM y un disco duro de 540MB (sí, megabytes), ejecutando el icónico Windows 3.1. Con esa PC, probé el mercado profesional por primera vez: gané mis primeros 10 reales transcribiendo un artículo en Word.
Aunque tomé un curso de Web Master en 2000 (dominando lo que ahora llamamos frontend, backend e infraestructura), no me sumergí de lleno en el mercado de TI hasta 2002. Mirando hacia atrás, mi único arrepentimiento es no haber saltado a este campo aún más joven.
He presenciado la evolución tecnológica desde los píxeles de Atari hasta el advenimiento de las IAs. Sin duda, el mayor salto de esta era fue la democratización de la información. Como diría el pintoresco ET Bilu, nunca fue tan fácil "buscar conocimiento".
Sin embargo, la red es un arma de doble filo. Por un lado, nos encanta con su inmensidad, pero por otro, nos observa y nos aterroriza. La misma internet que nos muestra videos de gatitos lindos permite el acceso a abismos que aterraría incluso a la persona más piadosa. Es el verdadero agujero de conejo de Alicia: cuanto más profundo vas, más oscuro se vuelve. A veces, la frase "la ignorancia es una bendición" parece el mejor consejo de supervivencia jamás inventado.
El mundo se mueve caóticamente. Cuando finalmente comprendemos los mecanismos detrás del brillo de las pantallas, nos damos cuenta de que la vigilancia debe ser constante. No se trata solo de consumir tecnología, sino de entender cómo nos moldea.
Parafraseando a Morfeo en The Matrix: "Solo puedo mostrarte la puerta. Tú eres quien tiene que atravesarla". Si decides cruzarla, no estarás solo. Estarás acompañado de quienes han elegido entender qué existe realmente "allá afuera" para que, finalmente, puedan trazar su propio camino.